En las tierras del Maule, los árboles se abrazan / @encargado


En las tierras del Maule, los árboles se entrelazan, supongo que es para soportar las lluvias en invierno, o será para el viento, o bien en verano para conseguir que solo los rayos mas curiosos logren llegar al fondo, hasta la tierra.

Sea cual sea la razón, funciona. Han aprendido desde siempre que estando juntos, cooperando, la vida se pasa mejor.

Nos alejamos un par de horas de Santiago, llegamos a la región del Maule a orillas de río Claro. Talca ya no es la pequeña cuadricula que nos heredaron los conquistadores, Talca crece y se consolida como eje, punto de encuentro y partida para una serie de actividades de las cuales hoy les comparto una, pero no cualquiera. Les comparto Un Viaje.

Viaje en el Ramal Talca Constitución / Tramo Talca – González Bastías

5:30 am,  Es de madrugada, me levanto, aun no amanece, no estoy de vacaciones, pero que importa la hora, estoy en la región del Maule y viajaré en tren.

Confirmo que quedarme dormido tan abrigado no fue buena idea, la temperatura es agradable, yo estoy mas abrigado que hijo único, corrijo tamaño error y me duermo nuevamente.

9:30 am, ahora si, esta si es una hora para levantarse, buen desayuno, pero me modero, se lo que me espera y ni por nada me perdería alguna de esas delicias.

11:00 am Sábado,  ya está todo listo para abordar, es temporada alta y el Ramal Talca Constitución implementó un servicio diferido para turistas, gente de vacaciones o quien quiera descubrir un viaje a nuestro pasado y futuro.

Tooooodos  Abordo

Los trenes llevan aventuras, siempre con recuerdos de padres o abuelos, son ellos los que nos llevaron de su mano al tren, cada peldaño de la escalera del carro me hace retroceder en el tiempo, mi primera intención,  LA VENTANA, LA VENTANA, palco preferencial del paisaje, soy dueño del paraíso y puedo bajar la ventana … bueno Señor Conductor como se baja esto? Simple, pequeño golpe, sube presión y ya estoy en la gloria misma, en ventana arrodillado.

Arrodillado en el asiento verde, es como estar en plena plegaria, el silbato suena, una , dos veces, el acompasado vaivén del andar del tren me estremece, cámara en mano espero, la plegaria es respondida, el viento en mi cara; frente a mi, plantaciones de tomates, sandias, casas de adobe, gente trabajando la tierra, patios llenos de parras, trigo y mas parras, el secano del Maule se muestra generoso, dar gracias es lo correcto.

El conductor se pasea dueño de una técnica inigualable para caminar por los pasillos,
de manera digna y acompasada, primera parada Corinto.

Estación Corinto

Es el viaje inaugural de este Tren turístico a este horario, la alegría que se vive dentro de vagón del tren no se compara con la que se vive sobre la estación, el pueblo todo feliz, llegaron en caballos y bicicletas, de tenida formal algunos, los hijos esperando al alero del pasillo, expectantes.

Retomo la imagen de los árboles que se abrazan, acá en el Maule he visto algo lleno de cariño y esperanza, frente a la migración de la fuerza de trabajo, se han formado lazos, los brazos se trenzan para un trabajo, es así como cada persona que vende o participa de esta llegada del tren a la estación está involucrada, forma parte de este Bosque de las tierras maulinas, la señora del pan, el señor de los tragos, los que cantan, las que tejen, los mesones llenos de esperanza y trabajo, llenos de tradición y esfuerzo, pero por sobre todo llenos de solidaridad, comunión y empeño en común. Cuando preguntas por un producto, no es uno el que interviene, son muchos entrelazados apoyándose. Esta actitud se ve a lo largo del viaje, todos cooperan, todos aportan, a todos les importa y por lo mismo, todos ganan un poco con cada producto que uno compra.

Personalmente frente a los cachitos me desperfilé. Los vi de lejos, esos casi diría son los mismos, dejo de lado cámara y me lanzo, con un poco de miedo al principio, será el mismo sabor, una prueba, perfectos, eternos, comida con recuerdo, el único problema ¿cuando paras? son muy ricos. La señora me mira y sonríe, nos entendemos, saque otro mi niño. Cuanto que no me decían “mi niño”, lo tomo y digo gracias como me enseño mi papá.

El tiempo se hace poco, nos despedimos de la primera estación Corinto, desde la ventana veo a los niños correr hacia sus padres, seguro a preguntar como fue la venta, avanzan hacia la bandeja que tenia los cachitos, me miran partir y les saco la lengua, JA ¡! casi no les deje nada.

Próxima estación Curtiduría

Casas de adobe, caballos y mas terrenos sembrados, los ríos se toman el tramo, verde en múltiples tonos, luces y brillos, puentes, la hermosura de los puentes, por costumbre contengo la respiración para ver que tanto del puente puedo aguantar.

Los ríos al agua y sus maravillas, parronales esporádicos nos cuentan de un sector con vinos personales, familiares y también de grandes viñas que eligen este sector para sus mejores mostos, la infinidad de sorpresas que nos brinda el paisaje me mantiene alerta, hay mucho que ver y descubrir, no contaré todo, este viaje es una experiencia personal, única. Miro a los periodistas extranjeros que cuelgan de las ventanas, cada cierto rato la conductora los hace entrar, pienso en la hermosura que se nos regala a un par de horas de Santiago, esta aquí, tan cerca de nuestras manos, a un precio de $ 6000.- ida y regreso. Hay que venir, disfrutar, conocer, aprender.

Llegamos a Curtiduría, la historia se repite, la gente agolpada, los niños ahora son un coro, cueca señores, linda cueca, dos cantoras acompañan a los niños, pequeños zorzales cuequeros estos, mientras cantan mi vista se deposita en los licores, Licor de almendras y otros mas … la mano generosa me ofrece una copita, pruebo y pregunto, a cuanto, mire el joven de allá tiene los vinos y licores, el sabe de precios, acá el hombre solo da la prueba, el Sommelier del Enguindao tiene una sonrisa que encanta, bajo su chupalla nos llena de bromas y chistes de doble sentido, las ganas de tener una guitarra y tirarnos unas payas, aunque mejor no, seguro barrería el suelo conmigo.

Unos vinos de uva país, y esta empanada que está de premio, pienso en los concursos de Santiago, que premios ni que nada, esta señora nos saca a pasear en coche a todos, una madre. Pausa y la empanada corona la visita, mientras el vino, el licor y las mermeladas hacen mi felicidad, me ofrecen café de trigo, ya, te fuiste pa Santiago, $ 500.- por esta artesanía culinaria.

El licor de almendras me perfeccionó el paso correcto para caminar por el pasillo, como soy lindo, le pido a la señorita conductora que me deje pasar a la cabina, no se preocupe le digo canchero, soy un ángel. Bueno mejor me siento, al parecer no soy tan lindo o ella es muy seria. Oiga joven, le digo al conductor que ve el otro carro, que posibilidad hay de ir a la cabina, tengo que hacer una tomas desde ese ángulo, bla bla bla , la verdad es que quiero tocar la bocina, pero eso no lo reconozco ni cantando, ya me he desperfilado mucho en este viaje.

Última estación de este recorrido González Bastías

Esta estación lleva el nombre de un poeta local, hombre sencillo de letra firme y amarga, curtida por la realidad y la vida. Gonzáles Bastías es también el nombre de la viña que vigila desde el otro lado del río.

Llegamos, bajamos del tren, no hay grandes discursos, si palabras sentidas, no es que a esta altura uno sea experto en la vida rural, entiendo palabras como solidaridad, esperanza, trabajo en común, entrelazados, todos ayudan, da gusto. Emociona ver el cariño que se tienen, son amigos, parientes, son familia, no hay pelea por ofrecer el producto, todo es de todos o tienen alguna participación. Nos esperan con una serie de tour, optamos por conocer la Viña González Bastías.

Para esto tenemos que bajar un camino y llegar al río, nos esperas tres boteros, ellos nos ayudarán a cruzar, llegamos al otro lado, el sonido del remo sobre el agua, las nubes como pintadas, caminata por entre la playa que deja la baja del caudal y un camino de tierra que serpentea por entre los viñedos de uva país, desordenados, acá no hay esas hileras de parras marcadas con GPS desde el helicóptero, hay vides que bailan con la forma del terreno, entre peras chinas, ciruelos y gallinas, parras centenarias nos reciben.

En la pequeña bodega de la viña, nos reencontramos con José Luis, el 2010 nos vimos en una feria rural, traía en sus manos sus vinos, los probé y me gustaron. Luego me conto que tenía una caja del “ Vino que se me quemo “; cuando la copa con esta maravilla llego a mi boca y la llenó de humo, supe de inmediato que eso era una joya, se lo expliqué y le sugerí guardarlo, esto que tienes aquí es un regalo que se te dio, no lo pierdas.

Luego de ese día perdimos contacto, pero al verme entre la gente me reconoció. Ud es el que me descubrió, me dijo que guardara mi vino. Me abrazó fuerte, confieso que me emocioné mucho, uno siempre espera el reconocimiento. Él es un hombre de corazón grande y con buena memoria, hablamos, me contó de sus nuevos proyectos, de viajes y un vino nuevo, ahora El Vino Ahumado de González Bastías es conocido por todos en el mundo vitivinícola en la región. Bien por él y las últimas botellas que de él quedan .

Terminamos con asado, parrilla llena y vinos, como un regalo especial para la ocasión abrió una botella de Ahumado, miro desde la terraza los parronales, vino misterioso, único como el paisaje, se suma a este momento. Jose Luis, me cuenta de su proyecto, dará que hablar se los aseguro, conversamos de la gente que lo acompaña, son mis vecinos me cuenta, ellos vinieron a ayudar; yo, de lo que gane, les doy su parte, al de la parrilla, el del bote, la señora de las tortillas de rescoldo, son todos amigos, trabajamos juntos.

El regreso es en silencio, miro los paisajes, pienso en esta nota y los agasajos que trae, para todos , estoy seguro que la gente de Sernatur Maule saben que están haciendo una gran labor, pero sabrán de los regalos, esta invitación, mi regalo; la posibilidad de que los vecinos se encuentren, otro regalo, llevar plata fresca a sectores que lo requieren, una gran ayuda.

Un amigo de Twitter me dice al ver una de las fotos, “ Ese viaje lo hice con mi papá a los 10 años y las tortillas de González Bastías ..de aquellas “

Está en ustedes apoyar, sumar, permitir que las tradiciones no se pierdan, disfrutar, sabiendo que los obsequios siempre favorecen al que da y al que recibe.

Tren especial Talca hasta González Bastías , salidas todos los sábados de enero y febrero estación de Talca  a las 11:30 hrs , con parada en la estación de Corinto y Curtiduría por 20 minutos en cada lugar,  hasta la llegada a González Bastías a las  13:50 hrs.  Valor $ 6.000 p/p ida y vuelta .

Regreso a Talca con salida desde González Bastías a las 16:55 hrs llegando  a Talca a las 18:40 hrs.


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600-585-5000

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@encargado

encargado.cl@gmail.com

 

logencarescoldo

 

1 comment for “En las tierras del Maule, los árboles se abrazan / @encargado

  1. esteban valdebenito
    December 2, 2014 at 10:17 pm

    me hicieron llorar con ssus comentarios llevo un par de años fuera de talca espesificamente curtiduria ese olorcito ver en fotos a la chave con sus empanadas al tio abel con sus licores exelente wn garcias por darme estos recuerdos gracias de corazon

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